
EN LA CASA
Veinte minutos tranquila, con él al lado
Tú doblas la ropa o contestas un correo, y él está ahí mismo con lo suyo. No te lo entretiene nadie: sigues al lado, solo que sin tener que estar encima.
El volumen lo pones tú desde el teléfono.
EN EL VIAJE
Manejas el trayecto entero tranquila
Porque se la deja puesta, y ese es el punto entero. Un audífono que se saca a los dos minutos no sirve, por buena que sea la calidad del sonido.
Bluetooth: no hay cable que se le enrede en el cinturón.
A LA HORA DE DORMIR
Una noche más tranquila, sin dejar de estar cerca
La misma banda baja sobre los ojos y hace de antifaz: su cuento o su música, y la luz afuera. Puede apoyar la cabeza de lado sin que nada se le clave, que es justo lo que hace que un audífono termine en el suelo.
Se estira de 25 a 35 cm.
DONDE HAY MUCHA GENTE
Salir tranquila, aunque haya gente
La sala de espera, el terminal, el mall un sábado. No le tapa el ruido de afuera —no es de cancelación— pero le pone algo suyo adelante. Muchas veces con eso basta.
Desde los 3 años.
¿TE PASA ESTO?
Se lo saca a los dos minutos
No es que no le guste escuchar algo. Es que lo que tiene puesto le molesta, y entonces la calma dura lo que dura la paciencia.
ASÍ ES HOY
- Se saca los audífonos a los dos minutos
- Se le clavan apenas apoya la cabeza
- El cable se le enreda en todo
- Sube el volumen y tú no alcanzas a escuchar
- Y al final terminas de árbitro
ASÍ PUEDE SER
- Se la deja puesta, donde sea
- Apoya la cabeza de lado y sigue escuchando
- Sin cables: va por Bluetooth desde tu teléfono
- El volumen lo pones tú y queda ahí
- Y tú puedes hacer lo tuyo
¿POR QUÉ PASA?
El problema no es el niño
Los audífonos de niño son audífonos de adulto, más chicos. El arco y la copa siguen ahí.
La vincha aprieta
Un arco rígido apoyado sobre la mollera. A los dos minutos molesta, y se lo saca.
La copa no deja apoyar
Apenas gira la cabeza contra algo, el audífono se le clava en la oreja.

Esto es tela
Una banda elástica con dos discos de 9,9 mm adentro. No hay arco ni copa que apretar.
No inventamos una categoría nueva. Resolvimos por qué la que ya existe termina en el suelo.
De cerca
¿QUÉ ESPERAR?
Desde el primer día
No hay que acostumbrarse a nada ni esperar semanas. Funciona el día que llega.
-
EL PRIMER DÍA
La conectas al teléfono una vez y queda emparejada. No hay nada más que configurar.
-
LA PRIMERA SIESTA
Descubres el segundo uso: la misma banda baja sobre los ojos y hace de antifaz.
-
DE AHÍ EN ADELANTE
Vive en el bolso. Cuando toca lavarla, le sacas los parlantes y va al agua.
Nueve diseños, el mismo precio.